
Obviamente nada tiene que ver con los ERE de los simples
curritos, se trata de un programa de bajas incentivadas para la cúpula
directiva que cumplan 59 años en el 2016. Destinará 12 millones de euros y puede
afectar a 25 directivos.
Lo curioso es que ninguno de esos directivos alcanza la edad
del presidente de la empresa (que cambió los estatutos de la compañía para a
los 70 años continuar en el puesto con todos los poderes). Además, Folgado,
según se maneja dentro de la compañía, está trabajando en la creación de una
fundación y para ello maneja un presupuesto de seis millones de euros. ¿Quién
sería su presidente? Él mismo. Luis Atienza, el anterior presidente y que tuvo una indemnización de 2,3 millones de euros,
había realizado un estudio sobre la puesta en marcha de una fundación en REE y
se consideró que el beneficio fiscal «no saldría a cuenta» teniendo en cuenta
los gastos operativos que generaría.